El dinamismo del empleo en el sector tecnológico, históricamente considerado un motor de crecimiento económico, muestra señales claras de ralentización después de años de expansión sostenida. Los datos más recientes elaborados por sindicatos, organizaciones internacionales y estudios especializados señalan que, pese a la tradicional resiliencia de los trabajos TIC, el ritmo de creación de empleo se ha moderado significativamente. Este giro plantea inquietudes tanto para los profesionales del sector como para los responsables de política económica en múltiples países.
A nivel global, diversos informes señalan que la contracción de las incorporaciones en tecnología no es un fenómeno aislado. Factores como la incertidumbre económica, la reestructuración corporativa en grandes tecnológicas y la automatización impulsada por la inteligencia artificial han frenado el crecimiento de nuevos puestos. Estos elementos, combinados con cambios en la demanda de perfiles especializados, están transformando el patrón de empleo tecnológico en mercados avanzados y emergentes.
Para España y el conjunto de la Unión Europea la situación es especialmente relevante, ya que hasta ahora el sector tech había mantenido tasas de crecimiento por encima de la media del mercado laboral. Sin embargo, los datos más actuales reflejan que esta ventaja competitiva se reduce y que algunos subsectores, como la ingeniería tecnológica y las telecomunicaciones, están sufriendo pérdidas de puestos. Estos cambios están dejando una huella visible en las estadísticas de desempleo y en la percepción de futuro de la mano de obra cualificada.
¿Por qué se está frenando el empleo tecnológico?
La disminución del crecimiento del empleo en tecnología responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que han cambiado el panorama laboral en los últimos meses.
En primer lugar, la reconfiguración de las prioridades empresariales ha llevado a una reducción de contrataciones tradicionales en favor de perfiles más especializados en áreas emergentes como inteligencia artificial y datos. Esta evolución no siempre se traduce en creación neta de empleo, ya que muchas empresas ajustan sus plantillas para adaptarse a un entorno económico más incierto y competitivo.
Otro elemento clave es la presión de la automatización y la IA sobre tareas que antes implicaban mano de obra intensiva. En algunos sectores, esto ha resultado en un desplazamiento de funciones humanas, empujando a las empresas a gestionar una menor necesidad de empleados generalistas.
A nivel europeo, datos de mercado de trabajo muestran también una tendencia más moderada en la contratación dentro de la industria de las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Aunque no todos los países experimentan contracción, el crecimiento no alcanza las tasas de años anteriores, lo que indica una ralentización generalizada en la región.
¿Cómo está afectando esta tendencia en España y en Europa?
En España, un informe reciente elaborado por UGT destaca que tras varios años de expansión del empleo tecnológico —con crecimientos superiores al 30% entre 2020 y 2025— se han registrado pérdidas netas en sectores como ingeniería y telecomunicaciones. Además, el país presenta una tasa de desempleo tecnológico por encima de la media europea, con cifras que generan preocupación en sindicatos y analistas laborales.
Este fenómeno no se limita a un solo sector: las compañías han reducido la proporción de especialistas TIC en sus plantillas y, en ciertos casos, han optado por reorganizaciones internas que han terminado afectando a contrataciones tecnológicas. El resultado es un mercado más selectivo que, aunque sigue demandando talento, lo hace a un ritmo menos acelerado y con requisitos más exigentes.
A nivel europeo, países como Suiza y Francia están registrando disminuciones interanuales en empleo dentro del sector TIC, aunque naciones como el Reino Unido o Italia todavía muestran leves crecimientos. En conjunto, estos datos muestran una moderación del crecimiento tecnológico en el continente, con marcadas diferencias por región y subsector.
¿Qué futuro tiene el empleo tecnológico?
El panorama del empleo tecnológico a mediano plazo sugiere un escenario mixto, donde la demanda de talento no desaparece, pero se redefine. Aunque sectores como la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la analítica de datos continúan requiriendo profesionales cualificados, otros segmentos tecnológicos tradicionales enfrentan menor dinamismo.
Expertos alertan de que el mercado laboral tecnológico podría experimentar una mayor polarización, con vacantes muy especializadas absorbiendo gran parte de la demanda, mientras que los puestos de perfil más genérico pierden relevancia o se estancan. Esta evolución obliga a trabajadores y aspirantes a mejorar constantemente sus habilidades, especialmente en competencias técnicas avanzadas, para no quedar fuera del nuevo esquema laboral.
La tendencia también pone sobre la mesa la necesidad de políticas públicas orientadas a formación y reciclaje profesional, con el objetivo de preparar a la fuerza laboral para las nuevas exigencias del mercado. Sin estas medidas, el riesgo es que el sector tecnológico —clave para la competitividad económica— vea reducida su capacidad de generar empleo de calidad con impacto amplio.
- 👉 Informe “Empleo tecnológico en el mercado laboral español 2026” — El País:
- 👉 Tendencias en empleo tech global y impacto de IA — JPMorgan Research:
- 👉 Análisis de empleo tecnológico en Europa — Wuestpartner (datos de mercado laboral):
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