La economía inmobiliaria española proyecta un año 2026 con cifras destacadas en compraventa de viviendas, reflejando una demanda fuerte y sostenida. Según análisis sectoriales recientes, se espera que el número de viviendas vendidas supere ampliamente las 60 000 unidades, manteniendo una tendencia positiva iniciada años atrás. Este dinamismo es resultado de condiciones de mercado favorables, como el descenso de tipos hipotecarios y un interés inversor sostenido, que han reactivado las operaciones tras periodos de ralentización.
Este volumen de ventas no es un fenómeno aislado, sino parte de un ciclo expansivo más amplio que ha caracterizado al mercado desde 2024. Bancos y consultoras sectoriales han señalado que la actividad compradora sigue sólida a pesar de ajustes en las previsiones de crecimiento, apuntando a la estabilidad económica general y al descenso paulatino de las tasas de interés que facilitan el acceso al crédito.
Sin embargo, junto a estos datos de crecimiento, el acceso a la vivienda sigue siendo una asignatura pendiente en España. La elevada demanda y la insuficiente oferta de viviendas, tanto nuevas como usadas, han mantenido los precios en máximos históricos en muchas regiones, lo que tensiona el mercado y plantea retos sociales y económicos, especialmente para los jóvenes que buscan su primera vivienda.
¿Por qué sigue siendo difícil comprar vivienda en España?
La compraventa de viviendas continuará creciendo en 2026, pero el acceso no mejora al mismo ritmo. La escasez de oferta disponible —y particularmente de vivienda nueva asequible— está influyendo directamente en la accesibilidad del mercado. Según expertos, España construye menos viviendas de las que demanda su población, generando un déficit estructural que presiona al alza los precios y limita las opciones para nuevos compradores.
Esta falta de oferta también se traduce en una presión sostenida sobre los precios del alquiler, que siguen al alza en muchas ciudades importantes. Los precios tienen tendencia creciente, lo que obliga a muchos jóvenes y nuevos hogares a destinar gran parte de sus ingresos a la vivienda, ya sea comprada o arrendada.
Además, varios estudios muestran que un porcentaje amplio de potenciales compradores en España no puede adquirir vivienda en su zona preferida debido al coste excesivo y a la limitada disponibilidad de inmuebles adecuados. Esta situación es más aguda entre quienes buscan su primera casa o no cuentan con respaldo familiar o ingresos altos suficientes.
¿Cómo impactan los precios y la oferta en los jóvenes?
Para muchos jóvenes españoles, la realidad del mercado inmobiliario sigue siendo especialmente dura. El encarecimiento continuado de la vivienda y la presión en los alquileres han generado una barrera financiera que complica la emancipación y la compra. En algunos casos, los aspirantes a propietarios optan por soluciones alternativas como compartir vivienda o retrasar la compra indefinidamente.
A esto se suma el hecho de que, aunque los tipos de interés se han estabilizado, los salarios no han experimentado incrementos proporcionales a la subida de los precios residenciales. Esta descompensación agrava la dificultad de acceso para colectivos con ingresos medios o bajos, y coloca a la vivienda en el centro de un debate social más amplio sobre políticas públicas y regulación.
Expertos del sector coinciden en que para mejorar la accesibilidad es necesario aumentar significativamente la oferta de vivienda asequible, agilizar tramitaciones urbanísticas y promover incentivos que estimulen la construcción de viviendas destinadas a primeros compradores y familias jóvenes.
¿Qué factores pueden cambiar el rumbo en 2026?
El aumento de ventas proyectado para 2026 no está exento de riesgos ni de desafíos. Por un lado, la continua demanda de vivienda, impulsada por condiciones macroeconómicas favorables y por la demanda latente, sugiere que el sector seguirá activo. Por otro, la brecha entre oferta y demanda puede limitar el crecimiento en ciertas zonas, especialmente en las grandes áreas metropolitanas.
La estabilización del euríbor y condiciones de crédito algo más flexibles podrían facilitar un mayor acceso para algunos segmentos de compradores, aunque no será suficiente sin un incremento real de la oferta de viviendas asequibles. Tanto instituciones financieras como actores del sector señalan que la falta de suelo urbanizable, trámites administrativos y costes de construcción son barreras que requieren soluciones estructurales.
Además, las políticas públicas que incentiven la construcción de vivienda protegida o faciliten el acceso a hipotecas para jóvenes podrían jugar un papel clave en la evolución del mercado durante el próximo año, aunque la efectividad de estas medidas aún genera debate entre los especialistas.
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